jueves, 5 de enero de 2012


BREVE HISTORIA

En su misión pastoral por la República Argentina fue nombrado párroco de la Iglesia Parroquial de la Vera Cruz de Nuestra Señora Madre de los Emigrantes – una humilde capillita situada en la Av. Almirante Brown 568 de la Ciudad de Buenos Aires, precursora del hermoso Santuario Nuestra Señora Madre de los Emigrantes.




Motor principal de la maravillosa obra  que es hoy la Parroquia y Colegio Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, se lo tuvo recorriendo todos los días los pasillos del Barrio Catalinas Sur, con su motoneta CIAMBRETTA  y su sotana blanca, entre obreros y camiones cementeros,  polvo y ruidos, luciendo una sonrisa permanente, que nunca olvidaremos los que tuvimos el privilegio de vivir esos momentos históricos.



El sábado 2 de Diciembre de 1967, el párroco P. Adelino De Carli echaba a vuelo, por primera vez, las campanas del Santuario, llamando a la Primera Misa y Bendición del Templo.
Casi diez años fue párroco en este lugar de La Boca y dejó recuerdos imborrables por su dedicación y ternura. 

MURIO EL PADRE ADELINO DE CARLI


NOTICIA PUBLICADA EN EL PORTAL UM de BRASIL



http://www.portalum.com.br/index.php?option=com_content&view=article&id=3537:no-ceu-padre-adelino-de-carli-o-migrante-de-deus&catid=88:rio-de-janeiro&Itemid=462




Murió en la madrugada del Miércoles, 04 de enero, el padre de Carlos Carli Adeline, de 83 años, párroco de la Parroquia de Santa Cecilia y San Pío X, el barrio de Botafogo, en Río de Janeiro.

Velado en la parroquia de Botafogo, la misa de cristiana sepultura está prevista a las 19h el miércoles, que será presidida por el obispo auxiliar Pedro Cunha Cruz. El entierro será en el pueblo de Euclides cementerio en la ciudad de Sao Bernardo de Campo (SP), 15 horas después de la misa que se celebrará en la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Viaje, donde ejerció el ministerio en el inicio de su camino sacerdotal .

Padre Adeline duró tres años, Santa Cecilia, Parroquia San Pío X y, desde el día 23 de noviembre 2008. Junto con el párroco, el padre Cesare Ciceri, ejerció una importante labor con los migrantes y las personas que trabajan en el mundo marítimo.

Marau nacido en Rio Grande do Sul, el 23 de mayo de 1928, Adeline fue ordenado sacerdote en la ciudad de Dos Lajeados (RS) el 7 de diciembre de 1957, según una religiosa de la Congregación de San Carlos Borromeo, fundada por el beato italiano Juan el Bautista Scababrini (Padres Scalabrinianos).

Migrantes de Dios en la tierra, ahora nuestro intercesor en el cielo en la experiencia del carisma religioso fue en solidaridad con los migrantes. Tanto ahora será una luz que nos lleve a la casa final. Guiados por el servicio y la sencillez, su ministerio es un ejemplo para todos nosotros. Gracias por su vida y vocación, pidiendo a Dios por su eterno descanso, dijo el arzobispo de Río de Janeiro, Dom Orani Orani John Tempesta.
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Fueron 54 años de ministerio fructífero. En la congregación, él llevó a cabo diversas actividades. Su primera experiencia fue en Argentina, donde trabajó hasta 1972. Se trasladó a Río de Janeiro, la primera vez en septiembre de 1972, fue nombrado director del Apostolado del Mar.

A partir de 1975 trabajó en Sao Bernardo do Campo (SP), como vicario parroquial, respectivamente, en la Parroquia de San Juan Bautista y Nuestra Señora del Buen Viaje.
En 1985 fue trasladado a la región amazónica, llevando a la parroquia de San Sebastián en Ji-Paraná, Rondonia y del 15 de marzo de 1988, trabajó en Río Branco, en Acre.
Transferido en diciembre de 1990 en Londrina, Paraná, trabajó en el Centro de Pastoral de los Emigrantes,
en el supuesto, en julio de 1991, la Parroquia de Nuestra Señora Aparecida.
Fue durante muchos años, muchos años, a partir de marzo de 1997, párroco de San Mateo en la matriz de Guariba (SP), y antes de regresar a Río de Janeiro en diciembre de 2005, dirigió la parroquia de San José en Colonia La felicidad del Santa, en Curitiba (PR).

- Padre Adeline es un testimonio a todos los que lo conocieron, sacerdotes y amigos. Llevaba con él una pasión por el amor divino y los migrantes. En vida fue un verdadero guerrero, y el ejemplo de St. Paul, podría terminar su carrera con las palabras del apóstol: "peleado la buena batalla, acabado la carrera, ahora sólo espero la corona del Señor." Ahora que se fue, tenemos el para siempre como un gran testigo de la vida, un discípulo y misionero. Su trayectoria estuvo marcada por una lucha sin tregua por la salud y la vida. Que Dios te recompense con la vida eterna y la paz, dijo el superior provincial de la Provincia de St. Paul de la Congregación de los Misioneros de San Carlos, Padre Alfredo José Gonçalves.